5 cosas que quiero hacer cuando acabe la crisis del coronavirus


La semana pasada os hablaba de la crisis económica que, lo sabemos todos, se nos viene encima en este 2020. Os propuse 8 cosas que podemos hacer desde ya para minimizarla , y hoy os quiero hablar, como dice el título del post, de las cosas que quiero hacer cuando todo acabe. Algunas son un poco extrañas, pero es lo que me apetece, de verdad! Es importante, al menos para mí, pensar en que todo pasará y visualizar el momento en el que nuestra vida vuelva a ser como era hasta hace unas semanas. Por eso, yo tengo una lista de "caprichos" (no todo son materiales) que quiero darme cuando todo pase.


1. Ir a la playa. Lo primero. Hacer un picnic, hundir los pies descalzos en la arena y, si la temperatura acompaña, darme un baño. Me encantaría que fuera en la de Cádiz pero supongo que, de momento, tendrá que ser en el mediterráneo, que también está fenomenal. Estoy convencida de que, cuando termine el estado de alarma, seguiremos teniendo ciertas restricciones en cuanto a viajes, reuniones y demás. La vuelta 100% a la normalidad va a tardar, me temo.





2. Comprarme algo de mi wishlist, algo que, aunque sea material, dure. Una joya, un reloj, un cinturón, un bolso. Algo de marca, por qué no? Gucci,  Marc Jacobs....algo que se quede en mi armario muuuuchos años (si puede ser, para siempre), y que me recuerde a esta cuarentena superada, que me ayude a no olvidar el esfuerzo y a seguir valorando la rutina y la normalidad. Para Borja también, claro, porque además me temo que va a cumplir años este 2020 durante la cuarentena. Habrá que compensarle con algo también que dure y que sea especial. Le gustan mucho las cosas de Moschino, o de Hugo Boss.

3. Dar un laaaargo paseo que me haga llegar a los 10.000 pasos. Estos días doy gracias si consigo ver el 1.000 en mi contador, porque la verdad es que no me da para más. Con tres niños tengo muy poco tiempo para mi y lo de dar un paseo dentro de casa se me antoja de ciencia ficción. Seguiré intentándolo, claro que si, pero sé que de las primeras cosas que voy a hacer cuando todo esto acabe es darme un paseo bien largo. Normalmente voy caminando a los sitios siempre que puedo y por eso esta época es para mi, en ese sentido, muy rara.


4. Montarme en un tren. Uno de cercanías, de los que normalmente maldeciría porque no me gustan nada. Pero ahora me apetece sentir el traqueteo, el desplazarme. Ahora que vamos a estar mucho tiempo quietos en casa, me apetece mucho sentido que puedo moverme, que puedo ir a algún sitio. Me preguntaréis por qué el tren de cercanías y no un AVE, o el coche por la autovía, pero no tengo explicación. Simplemente echo de menos este transporte y no otro.




5. Ir a la peluquería. Y mirad que no me gusta nada. Pero estas semanas una de las cosas de las que me estoy cansando mucho es del pelo. De lavármelo y de tener que peinarlo/arreglarlo/alisarlo para luego no ir a ninguna parte. Por eso, y aunque hace dos años que no me la hago, quiero hacerme una taninoplastia, un tratamiento que a mi personalmente me encanta (este artículo explica en qué consiste), porque me permite salir de casa sin secarme el pelo. Es decir, no tengo que hacer nada para que mi pelo quede decente. 

Contadme ahora vosotros ¿qué es lo primero que vais a hacer cuando todo esto pase?

TERESA ZAFRA


arquitecta desde 2005, blogger desde 2010 y madre desde 2012. Abrí este blog hace más de 5 años para probar y ahora no puedo parar! Aunque la vida se le complique cada vez más, no se imagina ya su rutina diaria sin asomarse a este cuaderno de todo que es hoy el blog.

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La frustración de no poder ayudar en esta crisis


No están siendo semanas fáciles, para nadie. A algunos nos toca quedarnos en casa, que como ya os he dicho, me parece lo más sencillo, mientras a otros les toca seguir trabajando en profesiones de riesgo o esperar con angustia noticias de familiares enfermos aislados en hospitales.

En esta crisis, vengo a confesarlo, me siento algo perdida. Normalmente soy una persona activa y me gusta mucho meterme en temas de voluntariado y ayudar, pero desde que tengo hijos que consumen prácticamente todo mi tiempo libre, siento que no llego a colaborar en nada de la sociedad que nos rodea. Tener hijos, evidentemente, ya es colaborar en la sociedad: sin personas que trabajen el día de mañana no tendremos a los médicos que salvarán vidas dentro de unos años ni profesionales, en general, que cotizarán para pagarnos las pensiones a todos. Pienso que cuando los niños crezcan volveré a tener tiempo para ser más activa en estas tareas, pero justo ahora viene esta crisis y pienso que ahora sería un buen momento para ayudar.

El sector en el que trabajo está totalmente parado, y, como os digo, me siento algo pequeñita pensando en la multitud de profesionales que son claves en esta crisis. Más allá de los profesionales de la salud y de las fuerzas del orden, hay otros sectores que tienen que seguir funcionando si queremos superar esta difícil solución. Empleados de supermercado, empresas de limpieza y, también, empresas de logística y que apoyan estos servicios: es el caso, por ejemplo, de https://www.embaleo.es/, que tiene todo tipo de soluciones para proteger, transportar y presentar el producto que necesites, y que en días como estos andan a tope produciendo cajas, sobres, cintas de embalar, bolsas de basura, etiquetas....todo para dar servicio a un montón de empresas de sectores diferentes que fabrican productos claves en estos días.

No creáis que no le he dado vueltas a lo que podría hacer para ayudar: fabricar mascarillas como están haciendo ya muchas empresas y particulares, aunque no tengo tela en casa podría ser una opción. Creo que realmente es la opción más viable para mí, aunque, claro está, tendría que resolver el tema de la materia prima!

Otra opción sería unirme como particular a los restaurantes y empresas que están enviando comida a los hospitales para ayudar a profesionales y pacientes. ¿Qué tal cocinar este arroz con leche saludable, meterlo en cajas  de embalaje isotérmicas para que aguanten bien y llevarlas al hospital más cercano? ¿Sabéis si pueden aceptar comida de particulares? Seguramente no. Probablemente sea mejor hacerles una donación económica a los restaurantes que ya están llevando comida. Hay una plataforma que se llama food4heroes y que, aunque empezó en Madrid, funciona ya en varias ciudades, entre ellas Valencia.

Al final, todo lo que se me ocurre desde aquí es donar dinero. Hay multitud de iniciativas interesantes con las que se puede colaborar, o también podemos comprar cosas que se necesiten. El otro día leí que una empresa de almohadas donó muchísimas para las camas de Ifema. No sé que pueden necesitar que nosotros podamos donar, pero se me ocurren desde las propias almohadas, hasta mantas para los hospitales de campaña o comida envasada (eso probablemente es más viable que llevar cosas cocinadas). 
Hay muchas empresas que en estos días están ayudando muchísimo porque, como os digo, se necesitan muchas más cosas que material sanitario. Por ejemplo, en el sector logístico, hay muchos transportistas trabajando para que todo llegue a su destino. Igualmente, empresas como https://www.embaleo.es/, que fabrican y suministran cajas, sobres, bolsas, etiquetas, cintas de embalar para cualquier tipo de mercancía y sector, van con la producción a tope estas semanas para que su eslabón de la cadena no falle y todo pueda llegar a donde se necesita cuanto antes posible.

No sé cuánto durará esta crisis, pero parece que va para largo (yo creo que un par de meses no nos los quita nadie), así que toca armarse de paciencia, porque esta sensación de impotencia nos va a durar a muchos. Cuidar a nuestra familia es fundamental, claro está, pero ver como a nosotros nos dedicamos, simplemente, a esperar que todo pase, mientras hay profesionales que se están dejando la piel y la vida en esto, me da mucha rabia.

Por supuesto, las iniciativas económicas están ahí. Os pongo dos: la de Cristina Oria, a la que muchos conoceréis por sus restaurantes en Madrid, y que podéis ver en su perfil de Instagram (ella y su marido están cocinando desinteresadamente para Ifema pero además han abierto una cuenta para donar aportaciones económicas al hospital montado allí), 





y la de Helena Cueva (@helenacueva) y María Valdés (@marvaldel) que va directa al hospital de Cádiz. 




Y, si de verdad os enteráis de algo realmente útil que podamos hacer desde casa, decídmelo en los comentarios y lo comparto en redes sociales. Por supuesto, lo que  debe primar sobre todo esto, es hacer caso a lo que nos dicen las autoridades sanitarias todos los días: quedarnos en casa.

Contadme ¿Cómo lo lleváis vosotros?




TERESA ZAFRA


arquitecta desde 2005, blogger desde 2010 y madre desde 2012. Abrí este blog hace más de 5 años para probar y ahora no puedo parar! Aunque la vida se le complique cada vez más, no se imagina ya su rutina diaria sin asomarse a este cuaderno de todo que es hoy el blog.

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Nuestra casa: la habitación de los niños



Ayer se alinearon los astros y, mientras la peque de la casa dormía una larga siesta y mis hijos veían una película, pude hacer fotos por fin a la habitación de los niños. Lo tenía pendiente y, aunque no tiene una decoración de revista, me apetecía enseñarla por aquí y contaros cómo es. Además, acabamos de terminar la decoración de las paredes colgando algunos dibujos que hicieron los niños y con unas láminas que me enviaron desde Poster Store. Ya os enseñé los de nuestra habitación el otoño pasado, que quedaron muy bien, así que hemos repetido y ahora tenemos estos en el cuarto de los peques. Los marcos también son de allí, tienen marcos en diferentes tamaños y colores y son de muy buena calidad.



Aquí podéis ver con más detalle la lámina de los animales del bosque. Este y el de los animales del océano me parecen posters maravillosos!




Aunque en el caso de nuestra habitación elegimos posters de fotografía, todos relacionados con el mar, esta vez hemos optado por ilustraciones, que iban más acorde al cuarto infantil. Este del abecedario fue amor a primera vista!



Para decorar el cuarto, partimos de la base de que las camas de los niños las tenemos hace dos casas. Es el tercer cuarto que tienen con la misma distribución, y es que siempre han tenido habitaciones más largas que anchas y la distribución de dos camas alineadas en sentido longitudinal les viene fenomenal. Les pusimos camas de 90 x 190 desde el primer día, para que fuera más versatil: si vienen amigos o familiares de visita pueden dormir en ellas, o cuando vienen los dos a nuestra cama el mismo día y Borja o yo nos acabamos fugando a una de las suyas. Además, elegimos unos canapés de Ikea en los que guardamos toda su ropa de otras temporadas y muchos utensilios de bebé que aún usaremos para Macarena.






Todos los muebles de la habitación son de Ikea, incluso los armarios. En un principio queríamos algo de obra, a medida, pero los plazos que teníamos para mudarnos no nos encajaban con meter a un carpintero a hacernos armarios, y pensamos también que la flexibilidad interior que permiten los armarios de Ikea (puedes mover barras, añadir o quitar cajones, cestas o bandejas conforme vayas necesitando), era perfecta para una habitación de niños. Conforme crezcan, iremos cambiando cosas. De momento por ejemplo las barras para las perchas las tenemos bajitas para que lleguen ellos pero poco a poco las iremos subiendo.
Los personalizamos con los pomos de animales de Knobs, que tengo desde que nació Martín y que han pasado ya por varios armarios/muebles.




El conjunto lo completan una cómoda Malm donde tenemos, en los dos primeros cajones ropa de Macarena y en los dos últimos juguetes de sus hermanos, como coches, trenes y cartas, y una estantería Billy para los libros. Aquí podéis ver además la lámina del abecedario de nuevo, junto a la cómoda.







En la cama de Nico tenemos un cabecero, que aunque también es de Ikea está descatalogado. Deberían volver a hacerlo porque es muy cómodo, la verdad!






En las paredes tenemos, además de las láminas nuevas de Poster Store, un mapamundi de papel, un cuadro de siluetas de animales de Habitat, un poster de Snoopy y tres dibujos que han hecho los niños.






Como os digo, no es una habitación de revista, sino más bien de vivencias, recuerdos y en el que hay un montón de cosas que vienen de aquí y de allá...y ojo como intentes hacer limpieza! Ahora mismo guardé en el canapé algunos peluches porque nos iban a comer, literalmente, de tanto trasto en las camas, y Nico ya ha preguntado por ellos varias veces!





El cuarto irá cambiando, eso también lo sé. De momento, los niños quieren que cuando Macarena pase a cuna grande, comparta cuarto con ellos, así que igual le hacemos un hueco. Otra opción que me gusta de esta distribución es que, cambiando una de las dos camas por una litera, pueden dormir los tres un tiempo, o al menos puede haber tres camas en la habitación para invitados, o para que, cuando vengan invitados, podamos liberar algún cuarto. En fin, que nos gusta tener una casa versátil y abierta a los cambios!




Espero que os haya gustado y que os pueda servir de ayuda algo de lo que os cuento si es que estáis en el proceso de montar una habitación infantil. Por cierto, las sábanas son de HM Home pero ya no las venden, son de la temporada pasada!





TERESA ZAFRA


arquitecta desde 2005, blogger desde 2010 y madre desde 2012. Abrí este blog hace más de 5 años para probar y ahora no puedo parar! Aunque la vida se le complique cada vez más, no se imagina ya su rutina diaria sin asomarse a este cuaderno de todo que es hoy el blog.

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8 cosas que podemos hacer para minimizar la crisis económica

Se nos viene encima una crisis económica gorda. Es la verdad y todos lo sabemos. Lo importante, lo más importante, es, sin duda, la salud, y salir de esta crisis sanitaria cuanto antes. Pero durante, y después, se avecinan meses muy duros para todas aquellas empresas que no pueden seguir funcionando, desde las compañías aéreas hasta los pequeños comercios de barrio, pasando por profesionales como fontaneros, pintores o electricistas. 

El otro día hablaban en la televisión de las empresas de reformas en BarcelonaContaban que la demanda de trabajo ha bajado en un 95%, y es que ¿quién narices va a estar pensando en reformas integrales en Barcelona con la que se nos viene encima? Pues es un ejemplo, pero así está pasando con muchísimos sectores en todo nuestro país.


Nosotros, aún desde casa, podemos ayudar a que esta crisis sea lo más leve posible, pues nuestro miedo a consumir y nuestro desánimo es una de las cosas que más preocupa a todos los empresarios. Por supuesto, todos estas cosas van dirigidas a aquellos cuya economía no se va a resentir de forma seria este tiempo que dure el estado de alarma. Se trata de pensar en qué podemos ayudar aquellos que sí que vamos a seguir trabajando y cobrando, casi con normalidad (digo casi porque nadie se escapa estos días a los cambios de rutina y condiciones), para ayudar a los que quedan al otro lado.

Mi pequeña aportación es daros 7 ideas que yo ya estoy poniendo en práctica:

1. Seguir pagando. Si tenemos la suerte de seguir cobrando, mantener el ritmo. Es decir, seguir pagando el gimnasio, el comedor de nuestros hijos o al profesor de clases particulares. Por mi parte, investigaré para asegurarme de que en caso de ser empresas, esas empresas están pagando a sus empleados este tiempo, pero, si lo hacen, no pediré devolución de nada, por solidaridad y porque nosotros tenemos la suerte de poder seguir trabajando y cobrando. A la persona que nos ayuda en casa, también. Plancharé y limpiaré yo, pero le pagaré.  Es cuestión de solidaridad.


2. Preguntar a bares y restaurantes conocidos si tienen género que les vaya a caducar, y comprárselo a ellos en lugar de al supermercado. Por ejemplo, María, de Preciosea, le compró fruta y verdura el otro día a la dueña del restaurante Brunch Corner.





3. Reservar un hotel para octubre, noviembre o diciembre. Como sabéis, en estos meses tendremos algún puente que seguro que podemos aprovechar. Con el presupuesto de las vacaciones de semana santa, que seguramente no podremos disfrutar, podemos ir reinvirtiendo desde ya para esas fechas. Por supuesto, también sirven los apartamentos de Airbnb. Nosotros tenemos uno nuestro en marcha en Valencia y, como imaginarás, está totalmente parado.




4. Comprar los artículos de aseo que vayamos necesitando a tiendas online (o físicas) de pequeños emprendedores, como The Singular Olivia, Laconicum o Freshly cosmetics, por poner algunos ejemplos.



5. Aunque compremos cosas en supermercados, también están abiertas las carnicerías, fruterías y panaderías de barrio. Si diversificamos y en lugar de comprarlo todo en el súper nos paramos a comprar en estas tiendas, tomando las precauciones de higiene oportunas, ayudaremos a que estos pequeños negocios sigan funcionando.




6. Darnos un capricho. ¿Qué tienes en tu wishlist que puedas comprar en una tienda pequeñita, de barrio o de donde sea pero que vende fundamentalmente offline? ¿Un collar, un anillo, un bolígrafo bonito, unos zapatos, un libro, un reloj? Aparta ya el dinero y cómpralo cuando todo pase, o llámales, escríbeles, para que te lo guarden ya. También podemos incluir aquí un regalo para esos niños que, seguro, se están portando fenomenal estos días. Os dejo como idea este post  con los 7 juguetes favoritos de mis hijos.




7. Piensa en algún arreglo que tengas pendiente en casa y planifícalo ya para cuanto todo pase. ¿Pintar alguna habitación? ¿Encargar unas cortinas? ¿Un sofá nuevo? Piensa en algo con lo que puedas contribuir en la medida de tus posibilidades!




8. Comparte en redes sociales iniciativas de tiendas y marcas. Sabemos que algunas ofrecen envío gratis, otras un descuento, otras te regalan contenido....y todas buscan visibilidad y llegar a más gente. Ayúdalas! 


¿Se os ocurre alguna idea más? Necesitamos, entre todos, parar esta crisis!



TERESA ZAFRA


arquitecta desde 2005, blogger desde 2010 y madre desde 2012. Abrí este blog hace más de 5 años para probar y ahora no puedo parar! Aunque la vida se le complique cada vez más, no se imagina ya su rutina diaria sin asomarse a este cuaderno de todo que es hoy el blog.

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