Un día en Javea para niños y mayores

Buenos días!

Como os contaba ayer por la noche en Instagram, en Valencia este fin de semana hemos tenido un 2X1: el sábado hizo un tiempo de cine y el domingo fue un día gris, de lluvia y fresquete.

Menos mal que nuestra escapada a Jávea la teníamos organizada para el sábado, y que no nos quedamos a dormir, porque habría sido un jaleo enorme para luego levantarnos con todo mojado. En fin, que esta vez la suerte estuvo de nuestro lado y pudimos disfrutar de un día perfecto.

Comimos en la playa de la Granadella, un sitio precioso al que, os confieso, le tengo un poco de manía porque, en verano, por dos veces hemos vivido la desagradable experiencia de no encontrar sitio para dejar el coche y tener que volver tal cual habíamos llegado. 
Justo por eso me encantó la experiencia de visitarla fuera de temporada, porque estábamos practicamente solos y pudimos disfrutar de las vistas, la brisa y, lo que más, de lanzar piedras al agua. Ya os conté también en Instagram que. aunque soy 100% de playa (los que somos de Cádiz hemos crecido con veranos de playa diaria), en estas calas sin arena me cuesta encontrarme. Me falta el superpoder que según mi hermano tienen los que son autóctonos de lugares donde las playas son así, que les permite moverse como si andasen sobre parqué.
El caso, que la playa es muy bonita, que en verano está muy llena pero que para excursiones de primavera o de otoño, es un paraíso.









Como seguro que preguntáis, en las fotos, los niños llevan sudaderas de Petit Bateau que os enseñé aquí, pantalones de Levi's de Offemily, y, Martín, zapatillas victoria. (las de Nico son de mercadillo).

Después de comer, fuimos hasta el puerto de Jávea (a unos 20 minutos de allí), para conocer Cala Bandida, un restaurante con terraza sobre el mar que es una auténtica maravilla.

Como véis, tenían trona para Nico, zumos de frutas completamente naturales  y hechos en el momento (Martín se tomó uno de fresa y plátano que devoró en dos minutos), y nosotros tomamos un frappe de café y otro de yogur, los dos muy ricos.
Las vistas son geniales y, como véis, el tiempo acompañó!







Antes de volver a casa, hicimos dos paradas más:

1. Casa Indigo, una tienda que me habían recomendado y que me encantó.




 2. El supermercado Iceland, que nos recomendó Isabel. Es todo de productos ingleses y compramos muchas cosas para nosotros y también algún encargo.

Al final, llegamos a casa de noche (desde Valencia se tarda aproximadamente 1 hora y media). Martín se durmió en el coche y aguantó hasta el día siguiente, pero Nico se despertó y no perdonó la cena. Es alucinante ver lo diferentes que son en ese aspecto: mientras que nuestro hijo mayor es capaz de dormir 14 horas seguidas, el pequeño duerme muy poco, se despierta mucho, y es demasiado madrugador. Esta foto lo resume todo.

Poco más que contaros. Evidentemente hay mucho más que ver en Jávea, pero este fue nuestro día y os recomiendo la ruta.  ¿Me recomendáis a mí la vuestra?





TERESA ZAFRA

arquitecta desde 2005, blogger desde 2010 y madre desde 2012. Abrí este blog hace más de 5 años para probar y ahora no puedo parar! Aunque la vida se le complique cada vez más, no se imagina ya su rutina diaria sin asomarse a este cuaderno de todo que es hoy el blog.

Si queréis más, nos vemos en Instagram







0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

copyright © De lunares y naranjas