Lo primero, feliz día internacional del libro! Hoy, 23 de abril, coincidiendo con el día de la muerte, en 1616, de Cervantes y Shakespeare. Lo cierto es que ninguno de los dos murió exactamente este día, pero a mí me parece un detalle bonito tomarnos esta licencia poética para una celebración como esta, no os parece?
Leer da sueños, da libertad, nos ayuda a aprender, y nos acerca a la verdad. Si os digo al verdad, a veces siento envidia de la gente de otros tiempos que vivió sin medios audiovisuales, con los libros como herramienta principal y casi única para acercarse a las historias, porque usaban continuamente su imaginación, dando forma en su cabeza escenarios, personajes y aventuras.
El día del libro nos sirve, a casi todos (me incluyo), para recordarnos que debemos leer más y para celebrar la suerte que tenemos de poder hacerlo.
A mí me encanta aprender leyendo y, en especial, aprender dos cosas: de historia, que confieso que tengo déficit, y también aprender palabras nuevas. De las que os quiero hablar hoy, son palabras que, si bien pertenecían en un primer momento al vocabulario menos académico y más popular, hoy están admitidas por la RAE, y podemos usarlas con toda legitimidad. Sin embargo, a mí, aunque estén admitidas, me sigue dando la risa. Allá van 5 de mis favoritas:
1. Asín. Qué queréis que os diga, pero, aunque intente usarla, no me sale. "Tampoco es para ponerse asín, verdad?"
2. Crocodrilo. ¿En serio? Mi hijo mayor lo dice, porque confunde con su nombre en inglés, que es crocodile. Esta forma aceptada coincide más con este idioma, pero a mí me cuesta decirlo así (o asín!)
3. Acojonante. Lo decimos, verdad? Esta sí que la usamos de tarde en tarde, y la incluyo aquí porque me encanta que esté bien dicha.
4. Zangolotino. Esta es algo muy personal. Mi abuela lo dice mucho para referirse a un niño grande, patoso, que es algo más infantil de lo que debería o que quiere hacerse pasar por niño. Su aceptación por la RAE es relativamente reciente, y a mí es una palabra que me hace mucha gracia.
5. Descambiar. Palabra que en Cádiz todos usan desde que tengo, valga la redundancia, uso de razón, y que en mi familia ha sido objeto de debate desde tiempos inmemoriales. La gente allí dice mucho aquello de descambiar una prenda de ropa, y se puede interpretar que cambiar es dejar un jersey, por ejemplo, para llevarte otro, mientras que descambiar es que te devuelvan el dinero. Sin embargo, la RAE no lo deja claro, ya que la definición que da para descambiar es: deshacer un cambio. Yo me quedo igual ¿y vosotros?
Además de estas 5, algunas que conoceréis y que son clásicos totales, son almóndiga, toballa, murciégalo, otubre y albericoque.































